jueves, 10 de noviembre de 2016

Juegos perceptivo motrices. Psicomotricidad.


Uno de los medios de que se vale la Educación física para cumplir sus objetivos son los juegos. Es una de las formas de ejercitación física que constituye una actividad motriz con características propias y bien definidas que debe diferenciarse de la utilización de los métodos de juego y competencia empleados frecuentemente para afianzar determinadas capacidades y habilidades.
    





El desarrollo motor que se refleja a través de la capacidad de movimiento va a estar relacionado con las capacidades perceptivas motrices que “son aquellas condiciones orgánicas básicas para el aprendizaje y perfeccionamiento de acciones motrices físico-deportivas”, definición que asume el colectivo de autores del texto correspondiente a la asignatura y Gimnasia Básica. Sin embargo, las capacidades motrices o físicas también están condicionadas por la propia estructura biológica del organismo y Ranzola (1998), al tomar en cuenta esta consideración la define como “…la acumulación de cambios morfo funcionales del organismo que se manifiestan a través de los movimientos con un nivel de efectividad y eficiencia”.


Componentes del esquema corporal
    Respecto a los diferentes componentes del esquema corporal la mayoría de los autores coinciden en concretar los siguientes (Castañer y Camerino, 1996): Conocimiento y control corporal; Actitud, relajación, respiración y lateralidad.


A.     Conocimiento del propio cuerpo. Según Picq y Vayer (1973) la educación del conocimiento y control del propio cuerpo de realiza en torno a dos niveles:
  1. Conciencia y conocimiento corporal: El niño aprende a conocer las diferentes partes del cuerpo, a diferenciarlas y a sentir su papel. Torre (1990) propone que el educador propondrá actividades para que el alumno empiece a tomar conciencia de determinadas partes del cuerpo. Comenzar con actividades de concienciación segmentaria, y posteriormente introducir actividades de concienciación global (todo el cuerpo). A partir de los seis años, podemos empezar a introducir actividades donde el alumno deba distinguir entre aquellas que están situadas a la derecha y a la izquierda.
  2. Control corporal: este segundo nivel le va a permitir al niño llegar a la independización de sus movimientos y a la disponibilidad de su cuerpo con respecto a la acción. Torre (1990) propone que debemos utilizar actividades que nos permitan descubrir la amplia gama de posibilidades de movimientos (flexión, extensión, rotación), las diferentes posiciones que se pueden adoptar (de pie, cuclillas, sentado…) y la diferenciación de los segmentos corporales simétricos con respecto al plano sagital.
B.     Actitud. Por el término actitud tónica o tono se entiende “la tensión ligera a la que se haya sometido todo músculo en estado de reposo (tono de reposo o sostén) y que acompaña también a cualquier actitud postural (tono de actitud) y cinética (tono de acción o movimiento). Esta tensión puede ir desde una contracción exagerada (paratonía o catatonía), hasta una descontracción (hipotonía), siendo variable en cada músculo.
    Entre los trabajos prácticos para la educación de la actitud podríamos plantear los siguientes (Ardila, 2004): andar y a la señal adoptar diferentes posiciones, encogerse y estirarse, tumbarse y colocar la columna en diferentes posiciones…



C.     Relajación. Procede del latín “relaxatio” y significa acción y efecto de aflojar, soltar…con el objeto de buscar el estado de reposo muscular y mental (Perelló, 2002).
    Algunos de los beneficios de la relajación son (Le Boulch, 1987):
  • Conduce a un estado de sedación muscular y mental.
  • Produce modificaciones mesurables en las funciones vegetativas y así vemos que la temperatura corporal baja, los ritmos cardiacos y respiratorios se enlentecen…
  • Es un modo para conseguir una buena educación de la actitud, facilita la percepción, el dominio del cuerpo y el control respiratorio.
    Algunas de las técnicas que podemos emplear en clase son (De Prado y Charaf, 2000): Entrenamiento autógeno de Schultz (1980), Relajación progresiva de Jacobson, técnicas orientales como el Yoga o Tai-Chi…




D.     Respiración. Castejón y cols. (1997) la definen como “una función mecánica y automática cuya misión es la de asimilar el oxígeno del aire para la nutrición de nuestros tejidos y desprender el anhídrido carbónico, producto de la eliminación de los mismos”.
    La respiración es un contenido al que se olvida con bastante frecuencia, sin embargo, su trabajo nos puede beneficiar en (Serra, 1997; Prado y Charaf, 2000):
  • Modificar su frecuencia
  • Modificar su ritmo. Podemos hacer inspiraciones cortas y espiraciones largas y viceversa, así como incrementar o disminuir los tiempos de apnea o disnea.
  • La voluntad puede suspender la función respiratoria durante unos segundos.
  • Mejorar estados de ansiedad, cansancio, incapacidad para una buena concentración.
    Ardila (2004) nos propone los siguientes ejercicios prácticos para la educación respiratoria: tumbado, observar como sube un papel en el suelo soplando, notar como el aire sale de la nariz y la boca, concienciación de los movimientos del tórax y diferentes tipos de respiración.
E.     Lateralidad: Será abordada aparte, más adelante, como capacidad perceptivo-motriz intermedia.


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